* Pelé y Carrizo

 

 

Por Raúl Vergara @RaulVB

 

Amadeo Raúl Carrizo, que ese es su nombre completo, es un mítico portero argentino que sin duda marca un antes y después en la forma en que se entiende el rol del portero en el fútbol moderno. Uno de los más grandes de la historia Amadeo revolucionó el puesto ya que hasta su aparición jugando por River Plate de la Argentina en el profesionalismo, los porteros rara vez abandonaban el área chica. Él patentó un estilo observando el desarrollo de las acciones lejos de su terreno y anticipando las jugadas del otro equipo, es decir adelantándose unos pasos y atorando a los delanteros contrarios en vez de esperarlos mansamente en propia puerta hasta que rematasen una jugada en ataque. Carrizo curiosamente llegó a River Plate por la obsesión de su padre quien no entendía que su hijo fuera hincha  de Independiente y entonces le puso como única condición para ayudarlo en su sueño de ser futbolista que jugase por River. Debutó el 6 de mayo de 1945 por la lesión del arquero titular riverplatense y ante la sorpresa de todos, el joven que aún no tenía 19 años y que además sufrió un gol en contra a los 17 minutos, no tuvo problemas en hacer un gran partido ante Independiente nada menos, uno de los grandes de la época en Argentina y el equipo que competía con River y San Lorenzo por ver quien contaba con el mejor tridente ofensivo del fútbol argentino. Carrizo se las tuvo que ver con De la Mata, el paraguayo Arsenio Erico (goleador histórico del fútbol argentino) y Sastre y lo mismo sucedió la semana siguiente con igual éxito ante el San Lorenzo de Farro, Pontoni y Martino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La puerta de River Plate tenía futuro asegurado, pero Amadeo debió esperar y seguir su aprendizaje hasta mediados de 1948 para ser definitivamente el arquero titular e indiscutido. Los mencionados aspectos técnicos del juego de amadeo Carrizo tal vez sean los más interesantes de su historia deportiva. Desde cuestiones estéticas como jugar con una gorrita para protegerse del reflejo del sol o usar guantes por primera vez en Argentina, hasta el saque con el borde externo del pie hacia adelante buscando a un jugador bien ubicado en el medio o en el ataque para salir rápido hacia la puerta de enfrente o el decidir descolgar un centro con una mano cuando se pasaba en el intento de corte para no perder el balón, ya que de fallar en el salto sería cabeceado por el delantero contrario. 

 

Otras postulados de Carrizo incluyen el sugerir que el portero debe achicar el ángulo de un atacante en solitario dando hasta tres pasos hacia adelante como límite e ‘invitar’ al delantero a rematar hacia un lado o el otro, pues portero que es sorprendido caminando en la salida a evitar el remate del delantero que avanza ‘siempre pierde’ dijo alguna vez Amadeo y el salir con el balón dominado y eludir al delantero que trata de hostigar al portero, gambeteando con seguridad, una jugada de alto riesgo que requiere de un buen manejo de pies. Otros hitos del mito que le rodea hasta el día de hoy incluyen el partido en que se lesionó el codo y decide jugar como delantero para no dejar a su equipo con 10 jugadores, o la vez que eludió tres veces en la misma jugada al delantero de Boca Juniors Borello como un torero ante su toro o el pararse delante de la barrera en un tiro a corta distancia de su propia puerta, algo casi suicida según los rígidos cánones de la época.

 

El gran Carrizo estuvo en la primera victoria de River Plate en la Bombonera y su último partido frente a Boca Juniors fue cuando tenía 41 años, encuentro que termina con un 0 a 0 y una ovación interminable ante la demostración increíble de Amadeo, incluso resolviendo un mano a mano ante Norberto Madurga en que se paró frente al joven jugador boquense pidiéndole la pelota porque el árbitro había pitado un supuesto off side, una simple treta para que el delantero le alcanzara la pelota en la mano. A nivel selección adulta Argentina Carrizo jugó el Mundial de Suecia de 1958 pero su equipo fue destrozado por Checoslovaquia 6-1, sin embargo ganó la "Copa de las Naciones" disputada en Brasil en el 64, terminando con la valla invicta, ante equipos de la envergadura de Portugal, Inglaterra y Brasil, el en ese momento Campeón del Mundo (Chile ‘62), teniendo Carrizo una destacada actuación en todos los partidos, pero sobre todo ante el dueño de casa, en donde un Amadeo enorme supo frustrar uno tras otro los intentos del equipo de Pelé y corona su noche legendaria con un penal que le contiene con ‘mano cambiada’ a Gerson.

 

Un apunte necesario en esta breve reseña de Amadeo Carrizo dice relación con su participación en el tercer partido de la final de la Copa Libertadores de América de 1966 jugando por River Plate ante el Peñarol de Uruguay, partido disputado en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. En aquel entonces cuando entre los dos equipos finalistas había igualdad de puntos entre los rivales se iba a un tercer partido desempate en cancha neutral para definir al campeón. La ciudad que albergó aquel partido fue la capital chilena, Santiago. Fueron cerca de 40 mil personas las que presenciaron aquel histórico partido.

Al minuto 42 del primer tiempo River ya ganaba por 2 a 0 y parecía que tenía media Copa en el bolsillo, pero nadie esperaba lo que finalmente iba a suceder. Según cuentan las crónicas y demuestran las imágenes del partido Amadeo Carrizo se sobró parando con el pecho un cabezazo a puerta del delantero ecuatoriano Alberto Spencer lo cual no les gustó a los viejos varones uruguayos  los que sintiéndose humillados y heridos en su orgullo salieron en el complemento a cobrarse la revancha. Carrizo siempre ha sostenido que no quiso ofender ni provocar a los uruguayos, sea como fuere la cuestión es que a partir de allí Peñarol empató el partido en el segundo tiempo gracias a los tantos de Spencer y Abbadie y estiró la definición hasta el alargue donde al final vence a River Plate por cuatro goles a dos.

 

Se cuenta que tras la dolorosa derrota en la final de la Copa Libertadores River tuvo que jugar por la liga local ante Banfield y la hinchada del ‘taladro’ como se le conoce a este club decide lanzar a una gallina al campo de juego, la que tenía una banda roja pintada sobre el cuerpo, pero esa es otra historia.