Hope Solo, la portera de la selección femenina de fútbol de Estados Unidos se encontraba compitiendo  en los Juegos Olímpicos de Londres y revelaba en su autobiografía publicada el 14 de agosto del 2012 que tuvo una dramática infancia, la que comenzó cuando fue concebida en una visita de régimen conyugal en una cárcel norteamericana. Solo narraba que es “la hija de una madre alcohólica y un delincuente habitual” entre otras cosas.

 

En el texto Hope Solo cuenta que su padre, Jeffrey John Solo, fue encarcelado tras un robo en el estado de Washington al noroeste de los Estados Unidos y que su madre quedó embarazada con ella en una de las visitas que le hacía al padre en prisión. Aunque el hombre quedó en libertad poco después, siempre le persiguió su pasado como recluso. Solo cuenta que "Una primavera, cuando yo era una Brownie (Solo pertenecía a las niñas exploradoras/girl scouts), desapareció el dinero que habíamos ganado vendiendo galletas junto a mis amigas. A veces, mi padre desaparecía por semanas. Una mañana, mi madre salió a buscar su coche y él se lo había llevado para pagar sus deudas. Sin embargo, era mi padre. Él me llenó de amor, pero no sabía ser un buen esposo, padre o simplemente un miembro de la sociedad".

 

A los 7 años de edad, el padre de Hope Solo la secuestró a ella y a su hermano menor, Marcus, cuando les recogió al finalizar un partido de ligas infantiles y condujo con ellos hasta que llegó a la ciudad de Seattle, donde los tres estuvieron escondidos en un hotel durante varios días hasta que su madre llamó a la policía y fueron descubiertos en un banco. Jeffrey fue detenido nuevamente y su madre se llevó a su casa a los niños. Solo recuerda que "estaba furiosa con mi madre por llevarnos a casa y con mi padre por lo que hizo. Estaba enfadada conmigo misma por hacer las cosas mal. Estaba enfadada con el mundo."

 

Después del secuestro, su padre fue encarcelado y Solo perdió el contacto con él durante más de 10 años hasta que se lo encontró por casualidad caminando en un parque público. Padre e hija volvieron a conectar de inmediato y él iba a todos los partidos de fútbol de Hope cuando jugaba en la Universidad de Washington. Aun así, la relación volvió tensionarse en el 2001 cuando Jeffrey Solo fue nombrado como sospechoso en un caso de asesinato, caso que luego fue aclarado y en el que el hombre no tenía nada que ver.

 

Tristemente en el año 2007 Jeffrey Solo murió de un ataque al corazón antes de volar a Nueva York para ver a su hija competir en la Copa del Mundo. A pesar de que su muerte fue un golpe devastador, Hope Solo hoy prefiere pensar en los buenos momentos que compartieron. "Si yo no hubiera hecho las paces con él, estaría amargada y enfadada", escribe en su libro. “No supo ser responsable ni un marido o padre que nos apoyase, pero ayudó a crear a la persona que soy ahora”, sostiene y es cierto. El padre de Hope Solo, de origen italiano y que creció en el duro vecindario del Bronx en Nueva York, fue quien le enseñó a jugar al fútbol.

 

Por: Raúl Vergara @RaulVB