Jimmy Hogan, el padre del Fútbol Total

Por Raúl Vergara @RaulVB

 

Hace ya sesenta años el castillo de naipes del fútbol inglés se derrumbó violentamente. En una tarde húmeda en Wembley, Hungría finalmente terminó con el récord invicto en casa de Inglaterra ante un rival continental. Pero fue mucho peor que eso. La derrota fue por un humillante marcador de 6-3 y no sólo los Magiares mágicos habían demostrado ser superiores en todo a los ingleses empezando con el manejo del balón, la táctica y la habilidad individual de sus jugadores, los vencedores abrieron heridas aún más dolorosas y profundas en Inglaterra al dedicarle su actuación histórica a un veterano entrenador inglés. Sentado en las gradas del mítico Wembley se hallaba un señor de 71 años de edad, de pelo blanco, rodeado de hombres jóvenes y de aspecto atlético. Se llamaba James ‘Jimmy’ Hogan y aquellos jóvenes eran canteranos del Aston Villa a los que él dirigía. Si alguna vez hubo un profeta no reconocido en su propio país ese fue Hogan. Poco después de finalizado el partido hoy legendario el presidente de la Asociación de Fútbol de Hungría, Sandor Barcs dijo a la prensa inglesa: ‘Jimmy Hogan nos enseñó todo lo que sabemos sobre el fútbol.’

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los directivos de la FA inglesa reaccionaron doblemente mortificados por esa frase. El partido había visto al excelente equipo comandado por Ferenc Puskás humillando a Inglaterra, ahora los funcionarios escuchaban que un inglés, Hogan, había plantado las semillas no sólo de la revolución húngara de fútbol pero que esta se había extendido por toda Europa Central. Apenas sorprende que muchos años más tarde el entonces capitán de Inglaterra, Billy Wright, declarase que hubo gente pensaba que Jimmy Hogan era un traidor a la patria. De hecho Hogan era un patriota y admirador de la forma tradicional en que el fútbol inglés se había jugado antes de que su trabajo y el de su amigo austríaco Hugo Meisl, mostrara sus defectos fundamentales. Sus métodos de entrenamiento se basaban en practicar el dominio del  balón una faceta que ya en 1953 y hasta el día de hoy es muy deficiente en los jugadores ingleses. A lo largo de su larga carrera nunca le pidió a nadie hacer nada que él mismo no pudiese acometer pero sus normas profesionales y éticas (adicionalmente era un devoto católico apostólico romano) eran tan exigentes que cuando regresó a Inglaterra para dirigir al Aston Villa y Fulham en la década de 1930 y ser el entrenador del Celtic, los jugadores de alto rendimiento de esa era se sintieron embargados por un sentimiento de inferioridad y argumentaron que no necesitaban de sus enseñanzas. 

 

Curiosamente y mucho tiempo antes de aquel día en Wembley, mientras Hogan formaba parte del Bolton de Inglaterra ese equipo se enfrentó al FC Dordrecht de Holanda y le venció fácilmente, Hogan prometió volver y enseñarle a esos muchachos a jugar correctamente.  Así y a sus 30 años de edad efectivamente retorna a tierras holandesas para convertirse en el entrenador más joven de la historia del fútbol británico en estar a cargo de un equipo en el continente. Los profesionales le dijeron que el mantenerse en forma física era un asunto personal y que no esperaban que el entrenador les guiase en esas tareas, idea opuesta al manejo de sesiones de entrenamiento típicamente británico en que la resistencia física se trabajaba para vencer al oponente en un partido y donde poco se trabajaba con el balón durante la semana para que así los jugadores estuviesen ansiosos por tenerle en el día del partido. Pues bien, los hombres que entrenó en el continente exigían y esperaban que se les indicase cómo mejorar sus habilidades con el balón y la forma de utilizarlas para de esa manera jugar como equipo con mayor eficacia. En la práctica Hogan estaba enseñando los rudimentos del fútbol total  a generaciones de futbolistas décadas antes que Johan Cruyff y Franz Beckenbauer se enfrentaran una tarde de verano de 1974 en Alemania. 

 

En una carrera profesional repleta de aventuras le enseñó a miles de jugadores jóvenes en los Países Bajos, Austria, Hungría, Francia e incluso África como jugar de manera correcta y en muchos casos inspirándoles a convertirse en entrenadores ellos mismos siendo uno de sus discípulos más famosos el legendario entrenador alemán occidental Helmut Schön. Las circunstancias políticas y sociales de la época llevaron a Hogan a Austria primero donde junto a Hugo Meisl trabaja creando el famosoWunderteam  y luego a Suiza, Alemania y Hungría donde trabajó con el club MTK formando la base de la selección nacional que se convertiría en una maravilla que todos admiraron en la década de 1950.

Jimmy Hogan puede no haber sido el entrenador más exitoso en términos de trofeos obtenidos pero es sin duda la figura individual más importante que haya existido en relación con el desarrollo profesional y teórico del fútbol mundial. Hogan representa la génesis del desarrollo del juego, el elemento catalizador del que surgió la gran mayoría de las ideas modernas que hoy rodean las tácticas, la técnica y el acondicionamiento físico. Sin el ingenio de Hogan probablemente no hubiesen madurado ni el Wunderteam ni aquella famosa Hungría.

 

El epílogo de esta historia cuenta que tras la humillante derrota inglesa en Wembley en 1953 la prensa de ese país inició una campaña para que James Hogan participase en la restauración del fútbol local pero los directivos le consideraron demasiado viejo para la tarea. Murió en 1974 a los 91 años de edad mientras el fútbol de Inglaterra seguía buscando soluciones a su falta de competitividad a nivel selecciones adultas.