* España v Italia
 

Vicente del Bosque y sus tácticas

 

‘A España le sobra amor pero le falta sexo' - Bixente Lizarazu

 

El debate sobre las tácticas de juego del a estas alturas ya legendario entrenador de la selección de España, Vicente del Bosque, se tornaba agitado en los medios de prensa en el verano europeo del 2012 durante la disputa de la Eurocopa de Polonia-Ucrania. Muchos opinaron sobre el ‘aburrido juego’ español y una frase que se recuerda especialmente es la que ha salido de boca del ex jugador francés Bixente Lizarazu quien ingeniosamente decía en la oportunidad ‘a España le sobra amor pero le falta sexo.’ Por cierto entre los peninsulares el debate era acalorado sin necesidad de caracterizaciones pintorescas.

 

La frase de Lizarazu resumía creativamente lo paradojal de las críticas que recibían las alineaciones y modelos tácticos de Don Vicente. Tanto fue así que el propio entrenador tuvo que salir al paso de sus detractores. ‘No soy un recién llegado al fútbol, ha sido un debate futbolístico y no me sorprende, es opinión y nada más. Yo tomo la decisión, lo demás son opiniones, dejando en claro que escuchaba a quienes pensaban distinto pero al final el que tomaba las decisiones seguía siendo él de acuerdo a lo que pensaba era lo mejor para el equipo.

 

Se comenta que Del Bosque detesta lo que llama ataques de entrenador, la excesiva o artificial ingerencia de un conductor sobre el equipo desde el banquillo, pero lo cierto era que la ausencia por lesión de David Villa de la plantilla, el máximo goleador de la historia de la selección y uno de los definidores máximos en los títulos de 2008 y 2010 necesariamente le obligaba a innovar.

 

La visión futbolística de Del Bosque se apoya en tres elementos fundacionales en los que no concede espacio a interpretaciones opuestas. Dos de ellos son el control del mediocampo (tiempos del partido) y el otro es la posesión. La cuestión fue durante la Eurocopa del 2012 el encontrar fórmulas que ayudaran el equipo a resolver problemas para ejecutar o fundar sólidamente el tercer pilar del modelo Del Bosque, la profundidad en el juego de ataque. En principio la misión de solventar el dime cayo en los hombros de Cesc Fábregas (‘falso nueve’) David Silva y Andrés Iniesta, que fueron los tres jugadores más participativos en la delantera de España durante ese torneo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin generalizar en la discusión de conceptos vale la pena anotar que al seleccionado español de Vicente del Bosque le gusta buscar el espacio, igual que al mítico Barcelona de Josep Guardiola. Parece obvio reconocer de la misma manera que no hay un estilo de fútbol único en el mundo pero para Don Vicente la idea primaria se relaciona con el principio intransable que supone el alinear a jugadores muy inteligentes en el campo de juego conformando así un equipo equilibrado con jugadores que den seguridad y con diferentes atacantes para distintos partidos o incluso distintos momentos dentro de un mismo partido. En varios encuentros del campeonato europeo el seleccionador español ha elegido utilizar hombres que entraban al área contraria más que otros pero sin un punto de referencia notorio. La táctica que le ha llevado a la victoria no pedía la inclusión de un delantero puro y muchos la han explicado como un sistema 4-6-0 modificable a partir de la eventual entrada de Fernando Torres, Pedro, Navas o Álvaro Negredo cuando fuese necesario en un partido y las proyecciones de Jordi Alba y Arbeloa por las bandas.

 

Lo que no se comprende a cabalidad es que España hoy por hoy elige deliberadamente cuando privilegiar la posesión del balón por cuestiones de lectura de los tiempos de un partido y en otros momentos privilegia la penetración rápida en zonas de avanzada fundada en movimientos de jugadores sin balón y preferiblemente a espaldas de los defensas contrarios o comprometiendo a los volantes centrales del adversario tratando de sacarles de posición. Por cierto esto se escribe con suma simplicidad y ya se sabe que el contrarrestar el modelo español es tarea casi imposible, tal vez el motivo radique en la extrema falta de complejidad teórica del sistema que apela a estar en contacto permanente con el esférico, con el no perderle nunca de vista y con pasárselo a otro jugador que vista la camiseta del equipo propio siempre.

 

 

Por: Raúl Vergara @RaulVB

 

© Copyright 2017. WINFLAG11.