Elías Ricardo Figueroa Brander. Posiblemente el mejor defensa central de todos los tiempos o así lo cuentan los que le vieron jugar. El jugador chileno tuvo una carrera legendaria pero sin duda el episodio ocurrido el día 14 de diciembre de 1975 le lleva a un status mítico en Brasil y tiene un lugar privilegiado en los anales del fútbol sudamericano.

 

Ese día en partido final jugado en el estadio Gigante da Beira-Río, el equipo local buscaba ser campeón brasileño por primera vez en su historia. Hasta ese momento el cuadro colorado solamente había conseguido campeonatos estaduales y ningún título nacional brasileño.

 

Cuando iban 11 minutos del segundo tiempo, el volante Valdomiro fue derribado cerca del área por un defensor del equipo rival (Cruzeiro de Belo Horizonte) y el árbitro no dudó en cobrar un tiro libre a favor de Internacional.

 

Aún cuando se pensaba que la ocasión era de peligro para Cruzeiro al momento de servir la falta ocurrió lo increíble. En un día completamente nublado que es lo que muestran las imágenes de televisión y las posteriores fotografías y cuando el marcador estaba igualado a cero, el mismo Valdomiro sirvió la falta desde la derecha del terreno de juego y la pelota se dirigió al área rival.

 

Elías Figueroa, aprovechando su reconocido e indefendible privilegiado salto, se elevó con elegancia y potencia y le ganó la posición a los defensas rivales y conectó un potente cabezazo, mandando la pelota a la red. Era el 1-0 para Inter de Porto alegre. El delirio fue total plasmado en un relato conmovedor del tanto colorado y la torcida estalló en un clamor generalizado y lleno de fervor incontrolable.

 

Hasta ahí todo era normal y esperable pero lo misterioso es que, tal como lo demostraron los videos y fotografías que se mostraron después, en el mismo instante en que el defensor chileno se elevó en el aire y conectó el balón su figura fue iluminada por un potente rayo de sol proveniente desde el cielo.

 

El gol convertido por Don Elías fue el único gol del partido y le permitió a Internacional de Porto Alegre coronarse por primera vez campeón en su historia. Desde ese momento esa jugada sería bautizada por todos y para la eternidad como el “gol iluminado”.

 

Cuenta la leyenda que tras ese gol que le daba el campeonato al Inter de Porto Alegre mujeres con recién nacidos en los brazos se le acercaban al Dios de Beira-Rio (Figueroa) para que les tocase la frente y así diera su bendición o sanase a esos niños y a partir de ese momento Elías Figueroa sacó credencial de ídolo incuestionable en el país de los campeones del mundo y en el que esa época jugaba Pelé. 

 

 

Por: Raúl Vergara @RaulVB